La eficacia de los procesos biológicos
depende de dos factores principales: la concentración
de biomasa en el reactor y la relación
de transformación específica de
los microorganismos. La mayoría de los
intentos de mejora de los procesos biológicos
en los ultimos cien años han tenido como
objetivo el aumentar la concentración de
microorganismos en el biorreactor, bien separando
los sólidos y líquidos y luego recirculando
la biomasa (fango activado), o bien desarrollando
reactores de cultivos fijos en los que los microorganismos
se fijan a un soporte.
Los últimos desarrollos de una nueva generación
de membranas de UF y MF más productivas
y menos costosas han hecho que surgiera un nuevo
concepto de tratamiento biológico: el biorreactor
de membrana (MBR).
Así, un biorreactor de membrana se puede
definir como la combinación de dos procesos,
degradación biológica y separación
por membrana, en uno único.
La membrana puede acoplarse al biológico
externamente o de forma interna, sumergiéndolas
en el propio reactor.


Esquema funcionamiento MBR